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Al ciudadano Albert Rivera

  • Published in Política
EL BAR DE PEPE
 
{mosimage}Joaquín Hernández.-  Permítame D. Albert que me dirija a usted. Verá, hay personas que son jóvenes viejos y otros que son viejos jóvenes, usted parece tener la madurez de una persona mayor, y yo presumo de ser un mayor joven, por lo tanto me voy a permitir tutearle.

Triunfar en Cataluña el hijo de un “xarnego”  es prácticamente imposible, a menos que sea un rumbero estilo Peret o un deportista que, gracias a sus “medallas”, le permita la excepción de la regla “xarnega”. Por lo tanto, sabes muy bien el costo que supone subir al pódium catalán.
 

Te digo todo esto porque creo aun no te has dado cuenta de la gran responsabilidad que asumes al querer llevar la pesada carga de echarte a las espaldas el desatasco del atasco que provocan las actitudes radicales de Mariano Rajoy que, quien lo iba a pensar,  asociado con Pablo Iglesias, parecen dispuesto a boicotear cualquier acuerdo posible para acordar un pacto tácito entre las fuerzas de izquierda y centro derecha, un pacto conveniente a los intereses de la gran mayoría de los españoles que vemos como nuestros políticos, algunos de nuevo cuño y anti “casta” les interesa más la poltrona y los despachos ministeriales.
 
Lo que predican y la realidad tiene tan poco que ver que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.   

 Siguiendo mi teoría, a estas alturas del rodaje, no vale la pena llegar a un gobierno súper gastado donde unos y otros se guarden las espaldas y estén en alerta permanente ante las navajas albaceteñas afiladas y dispuestas para asestar navajazos a diestra y siniestra nunca mejor dicho.

Mira Alberto, convendrás conmigo que a Mariano Rajoy, mediocre entre los mediocres, hay que darle el pasaporte y, en el mejor de los casos, la jubilación anticipada que supondría toda una salida honrosa para un personaje que muy bien podría ser juzgado por crímenes de lesa humanidad. Pactar con el Partido Popular sería hacerlo con las cuevas de Alí Babá, la sede de Génova es la casa de Vito Corleone, la cosa nostra está tan penetrada, tan incustrada en la esencia del Partido Popular que costará dos generaciones  para poder regenerar y limpiar de la memoria de los españoles el recuerdo de tanta corrupción.

Por otro lado tu afinidad de criterios con el Partido Socialista deja a Ciudadanos aun más lejos de la derecha, dejando a los que te llamaban la “marca blanca” del PP con dos palmos de narices. Tu acercamiento al centro izquierda, o la izquierda moderada del espectro político español es inteligente (siempre es mejor un mal aliado que un aliado en decadencia, lo primero siempre tiene arreglo, lo segundo es difícil mantenerlo en línea de flotación) tanto es así que muchos votantes de Podemos, desilusionados unos, cabreados otros y la mayoría indignados ante las tropelías absurdas de Pablo Iglesias y sus clan, que sin ser marxistas leninistas, chavistas o castristas, habían votado por el cambio político, por la desaparición del bipartidismo a favor de Podemos, hoy estarían dispuestos a darte ese voto de confianza que le dieron a Pablo Iglesias el 20 D.

He leído el documento que firmaste con Pedro Sánchez y, sinceramente, salvo al tema de la reforma laboral que  considero insuficiente y continuadora, con matices, de la de Rajoy, estoy de acuerdo en más del 80% de todo su contenido. Teniendo en cuenta que en ese documento ambas partes habrán tenido oportunidad de debatir y rebatir alguna parte de su contenido, es sencillo suponer que sigue siendo posible ampliar ese acuerdo de intenciones con nuevas incorporaciones de políticas sociales que mejoren la vida de los españoles.

El caso es que ya han pasado tres meses desde aquel 20 de Diciembre del año pasado donde Cs obtuvo lo que hace un par de años parecía imposible, entrar en el Congreso de los Diputados  del Estado Español con una marca catalana, hecho insólito teniendo en cuenta que otros lo intentaron y terminaron en Canaletas con el rabo entre sus piernas.
 
Tres meses largos, muy largos y dando la impresión que es imposible un acuerdo que lleve a los españoles a volver a ilusionarse, a soñar que es posible, aunque solo sea para reconquistar los derechos perdidos, por una vez tan solo aparten sus diferencias y dejen sus ambiciones. Los acuerdos no llegan, Rajoy e Iglesias cierran cualquier posibilidad de cambio, no habrá más remedio de convocar nuevos comicios y eso si, sin más esperas ni dilaciones, es la única solución, con la seguridad que no será todo igual, ni por asomo volverá a lograr 123 diputados el PP y mucho menos Podemos que bajará en más de 15 diputados sus escaños. Tiempo al tiempo, ah me olvidaba decirle que “a marea baja golpe a la lapa” o “a rio revuelto ganancia de pescadores”, el refranero español es muy sabio, de momento sigue sin hacer demasiadas declaraciones y piensa que no es tu guerra, tu oportunidad para gobernar vendrá con las próximas elecciones, de momento tu hazme caso: “no coment”.