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Gestapo made in Spain: carnavales 2016 Santa Cruz de Tenerife

EL BAR DE PEPE

 

{mosimage}{mosimage}Entrevista a Joaquín Hernández en radio San Borondón

Joaquín Hernández.- Sé, y lo sé desde la cuna, que la policía, las mal llamadas “Fuerzas de Seguridad del Estado” (digo mal llamadas porque en realidad deben ser las fuerzas que velan por la seguridad del ciudadano y desde luego “el Estado” hace siglos que no pertenece ni son los ciudadanos) están creadas por y para velar por la seguridad pública. Porque la seguridad pública es una función primordial que tiene como fines salvaguardar la integridad física, los bienes y los derechos de las personas; prevenir la comisión de ilícitos, así como mantener el orden y la paz pública en nuestro país.

Al mismo tiempo observar un trato respetuoso con las personas, a quienes procurarán auxiliar y proteger, debiendo abstenerse de todo acto de prepotencia y de limitar injustificadamente las acciones o manifestaciones que, en el ejercicio de sus derechos constitucionales y carácter pacífico, realice la ciudadanía.

 No debe utilizar su credencial o uniforme para obtener privilegios personales. Debe usar en todo momento la persuasión verbal antes de emplear la fuerza y las armas. En toda detención debe conducirse dentro del marco de la legalidad y el respeto a los derechos humanos, así como velar por la vida; la dignidad, y la integridad física, psicológica y patrimonial del detenido.  Abstenerse de infligir, tolerar o permitir actos de tortura u otros tratos o sanciones crueles, inhumanos o degradantes a aquellas personas que se encuentren bajo su custodia, aun cuan- do se trate de cumplir con la orden de un superior o se argumenten circunstancias especiales, como amenaza a la seguridad pública, urgencia de las investigaciones o cualquier otra.

Llegado a este punto y aparte yo Joaquín Hernández   denuncio públicamente a los miembros de la Policía Nacional que el pasado viernes, día 5 de febrero de 2016, en un coche patrulla en la plaza de España de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, estuvieron deteniendo a todos los jóvenes, chicos y chicas, por el sólo motivo de "tener mala pinta". El cacheo que efectuaron con formulas de policía hitleriana de Gestapo al mejor estilo nazi dejaran huella en una juventud que cada día se rebela más y más al régimen establecido. La policía tiene, ante todo, la obligación y la devoción de ser un servicio público que tiene como misión la protección del ciudadano observando la leyes vigentes, cuando los miembros de esa policía se convierten en matones  protegidos por una placa y amparados por la ley el estado de derecho se resquebraja, se hunde, porque esa institución creada para amparar al pueblo soberano se convierte en el enemigo público número uno de los ciudadanos. Cuando la policía local, nacional, la guardia civil, las fuerzas de seguridad del Estado en toda su extensión, actúan lo deben hacer con la suficiente educación para la que fueron adiestrados, enseñados, teniendo en cuenta el derecho a la presunción de inocencia del detenido o cacheado, sin intimidación ni vulneración de sus derechos fundamentales, sin vejaciones y humillaciones gratuitas, porque toda vulneración del honor, por muy jóvenes que sean, hará que el resentimiento en contra de todo el colectivo de miembros de los cuerpos de seguridad se haga patente en nuestra juventud. Lo que parece "anecdótico" es que estos chicos que fueron interceptados por esos policías racistas españoles, llevados por la indumentaria que llevaban no portaban droga, todo lo contrario que sucedía a pocos metros del lugar donde estaban ocurriendo los hechos, donde los camellos trapicheaban a sus anchas con la cocaína y la marihuana. Los carnavales o la fiestas del pueblo no deben ser objeto de “aquí vale todo”, para nada puede tener la policía “patente de corso” para hacer lo que le salga de los cojones a cuatro peligrosos descerebrados que se convierten en pistoleros a sueldo de aquellos mismos a los que avasalla, amedranta y apalea por motivos de “las pintas que tienen”. El pasado día 13 a las 06:00 am en pleno centro de Santa Cruz de Tenerife, en la calle El Clavel, fueron apaleados, maltratados, puteados, insultados, detenidos por una dotación de la policía local “antidisturbios”, provistos de toda clase de “logística” policial, una docena de jóvenes que, también por su mala “pinta”, estaban en el lugar y hora inadecuada y sin más cacheados y puteados, vulnerando sus derechos fundamentales, acabaron detenidos en las dependencias de la policía local de la capital chicharrera. El silencio de algunos medios de comunicación social, silenciando  la violencia gratuita que ejerce la policía local y nacional en pro de la “seguridad” del pueblo, contribuye a fomentar la chulería de cuatro tipos que, con el pretexto de proteger al pueblo,  y bajo el paraguas de una credencial hacen el descredito de un colectivo que, gracias a Dios, la gran mayoría cumple fielmente con su deber. Es penoso creer que “las malas pintas” sean objeto de sospecha, mientras que los ladrones, los traficantes de drogas, los gánster de cuello y guante blanco se pasean con sus vehículos de alta gama, su yates y putas de lujo, delante de las narices de esos policías que putean a los de “mala pinta, pelo con rastas, coletas, o rapados, homosexuales, negros o amarillos”, claro que si se atreven a perseguir a los verdaderos delincuentes, seguramente acabarían en la nomina del algún partido político. Todo esto no se denuncia ante los tribunales de justicia por dos razones: la primera porque ante la petición del número de identificación de los agentes la respuesta fue amenazarle con darle una paliza, alguno de ellos ante la insistencia alcanzó alguna patada, y la segunda porque la justicia, en estos casos no sirve para nada, hacen causa común con el represor y sus declaraciones bastan para declarar su “inocencia”. Los españoles estábamos acostumbrados a las represiones brutales de “los grises” en plena dictadura, hoy en plena dictacracia seguimos padeciendo mayores represiones por los “azules”. ¡¡Vivir para ver!!