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Señoras y señores, para serles franco: ¡esto no hay quien lo arregle!

EL BAR DE PEPE

Joaquín Hernández

{mosimage}Año 1959, el escenario del Teatro Apolo en el antiguo Paralelo de Barcelona, Miguel Gila vestido con un mono de mecánico intenta arreglar un coche hispano Suiza matricula de primeros del siglo XX,  saca una puerta, abre el capó retira piezas del motor, vuelve a la parte trasera desmonta parachoques, y así durante 10 minutos. Todo el público mosqueado se miraba unos a otros preguntándose; ¿Qué le pasa a Gila? 

Con un pañuelo secándose el sudor, se dirigió al público y dijo la famosa frase, titulo de este articulo, que le costó pasar la noche en las dependencias de la Comisaria Superior de Policía de la barcelonesa Vía Layetana, para pasar a disposición del Juez acusado de injurias al Jefe del Estado, que en aquellos tiempos y como todos saben, era el General Francisco Franco, y eso de decir “Señoras y Señores: les voy a ser Franco, ni marcho ni lo arreglo” no pasó desapercibida por el inspector de policía que siempre acudía a las representaciones del estupendo e inteligente humorista al objeto de “echarle el guante” a la mínima de cambio.

La genialidades de Miguel Gila como humorista son de todos conocidas, su denuncia al régimen franquista, desde la revista La Codorniz, y sus actuaciones públicas le produjo más de un disgusto, hasta el punto que decidió poner pies en polvorosa y marchar a México antes de acabar con sus huesos en una mazmorra de las cárceles franquistas. Franco se marcho para no volver, pero dejó “descendencia” suficiente para no caer en el olvido.

Mariano Rajoy, al igual que el dictador, es gallego y aunque todos los gallegos no son iguales él ejerce como tal, o sea que imitando a su paisano el Caudillo no se sabe muy bien si está subiendo o bajando la escalera política. Pese a las múltiples manifestaciones de los líderes de la oposición, en el sentido de no apoyar su investidura para presidir el Gobierno de España, él continúa erre que erre mostrando su deseo ardiente de no dejar la Moncloa.

Una  vez descartado, Rajoy y sus mediocres, toda posibilidad de gobernar, se hace urgente el consenso total para que cuanto antes se firme el acuerdo que permita poner en marcha la maquinaria del Estado. El Partido Socialista Español junto con Podemos y Ciudadanos tienen la obligación de llegar acuerdos urgentes para el nombramiento del Gobierno que llevará el timón de esta nave que parece está a punto de escorarse y zozobrara definitivamente.

Podemos se equivoca al marcar con “líneas rojas” cualquier acuerdo que las traspase. Esas líneas no las han marcado la inmensa mayoría de sus votantes las han marcado ellos mismos con sus cuatro iluminados. Podemos no se da cuenta, o no quiere darse cuenta, que sus votantes quieren cambiar todo lo que hizo mal el anterior ejecutivo, quiere sobre todo justicia social, y que esa justicia se implante de forma que beneficie a los más necesitados. No es la reforma de la Constitución lo más urgente, ni siquiera lo esencial para poner en marcha la reforma laboral, la derogación de leyes como la llamada ley mordaza, reformar la ley hipotecaria, acabar de una vez con los desahucios colocando al sector financiero y empresarial del país en su justo lugar acabando con privilegios y “derechos adquiridos” a cambio de “favores crediticios” a los partidos políticos, acabando con la financiación irregular de los mismos. Para los catalanes no es primordial un referéndum de autodeterminación donde se sienten las bases para una futura Republica de Catalunya, creo que lo importante para la mayoría de los ciudadanos de Cataluña es exactamente lo mismo que para el resto de los mortales del Estado Español, ni más ni menos, por lo tanto que no nos venda milongas separatistas ni de derechos humanos y que Iglesias y compañía se dé cuenta que el bocata mejor si es de jamón serrano, a preferir ibérico, que de sardinas o salchichón. En el fondo, la cuestión se limita a salud, educación, trabajo vivienda y paz, nada más y nada menos.

Ciudadanos es el clásico partido “ambidiestro”, camaleónico, donde toda la derecha moderada se siente representada por el joven Ribera. También los cansados históricos “Peseoistas” tienen su acomodo en el partido de origen catalán, que si bien se declara no ser de aquí ni ser de allí sino, ni tener carnet ni color de identidad, le gusta, como a todos, un buen trozo de la tarta del poder y no deja de repetir que “aquí estamos…” pero siempre esperando que muevan ficha los demás.

Pedro Sánchez es el único que se la juega, se la juega a una carta; o sale investido como Presidente del ejecutivo español o se va a la puta calle de una patada en el trasero efectuada por sus enemigos que, desde dentro del aparato del partido de la calle Ferraz, están esperando ansiosamente les llegue esa oportunidad. El Psoe y el PP saben que Podemos y Ciudadanos, en mayor o menor medida, son los sucesores del bipartidismo, los llamados a sustituir la asquerosa generación de políticos corruptos.

Es hora de poner en  practica las promesas vertidas en sus proclamas electorales, es hora de acabar con privilegios de gente que su único merito es estar ocupando un  escaño en el Congreso o Senado que no son otra cosa que instituciones públicas y de servicio al pueblo. Que se dejen de mirar el ombligo y comiencen a trabajar por lo menos por su futuro y el futuro de millones de españoles que, esperanzados, esperamos los cambios fundamentales para recuperar los derechos perdidos en estos últimos 6 años.