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Estampas de la Navidad canaria

Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria

{mosimage}Después de la cita electoral del domingo pasado y tras una semana de declaraciones victoriosas desde todas las siglas, después de tantas tertulias y artículos periodísticos que intentan dibujar pactos de ciencia ficción o acuerdos posibles, después de tanto análisis sesudo sobre  el nuevo escenario político, les supongo a ustedes saturados y prefiero dedicar este espacio para reflexionar en voz alta sobre las fechas en las que estamos: la Navidad.

Hace años que el Cabildo de Gran Canaria está implicado en la celebración de actos culturales y ferias para que podamos disfrutar mejor las fiestas navideñas. Este mismo sábado inauguramos la Feria de la Infancia y la Juventud, Ecoplaneta 2015, un espacio para que los niños y niñas puedan pasar el tiempo libre junto al resto de la familia. Quienes se acerquen hasta el 4 de enero a Infecar podrán comprobar que este año el Cabildo ha realizado la edición más ecológica de las ferias de infancia y juventud celebradas hasta ahora.  El día que presentamos la feria les decíamos a los periodistas que la conciencia medioambiental se adquiere desde la educación, y creemos que en estas actividades  tienen una buena oportunidad de relacionar los juegos con la naturaleza. De esta forma los niños y jóvenes pueden tomar conciencia y ser ellos los que luego con sus mensajes sobre reciclaje o sobre agricultura ecológica puedan educar a los mayores de la familia. Seguramente en la memoria de su infancia cuando no sean niños no solo estará la visita a los belenes o la ilusión de la noche de Reyes, también podrá estar el recuerdo de lo que pueden aprender estos días Ecoplaneta y un mayor respeto y amor a la naturaleza y a nuestro entorno.

Frente al consumismo de estas fechas y a la búsqueda del último artilugio tecnológico que suele importarse de potencias industriales, desde la Fundación para la Etnografía y la Artesanía Canaria (FEDAC) promocionamos los productos creados por nuestros artesanos y artesanas y apoyamos las ferias de artesanía que se celebran en diferentes municipios. Se trata de aprovechar esa costumbre navideña de regalar para poner en valor el trabajo de nuestros artesanos y artesanas.

Desgraciadamente a la Navidad le ocurre como a otras costumbres populares canarias, se van perdiendo tradiciones isleñas para dar paso a modas importadas. Hace años escribí sobre la pérdida de tradiciones como la de Los Finados (aunque en algunos pueblos se sigue rindiendo homenaje a nuestros muertos cada mes de noviembre) y la importación de tradiciones como la de Halloween que no tienen ninguna vinculación con nuestra cultura. No planteo que nos encerremos al mundo ni que levantemos muros a otras influencias culturales, pero sí creo que desde las instituciones públicas y desde la propia sociedad debemos apostar siempre por la cultura de aquí, que ya se encargarán en otros países de defender la suya.

Precisamente con esa filosofía de defensa de lo nuestro con una visión abierta al mundo hace unos días inauguramos la exposición “Nacimientos del mundo” en la Casa de Colón, 45 belenes de más de 30 países. Más allá de las creencias personales, la Navidad es un fenómeno universal que se vive de forma diferente en cada pueblo, eso se puede comprobar en esta exposición de belenes de varios continentes. Hay numerosos ejemplos de los efectos negativos de la Globalización que intenta imponer un modelo cultural importado. La Navidad no es ajena a esos problemas. Cada año cobra más importancia Papa Nöel frente a la tradición de los Reyes Magos. El personaje más popular entre los niños de Estados Unidos, Santa Claus, tiene los colores de la Coca Cola. No se trata de una casualidad. Hace años, en 1931,  la famosa marca de refrescos encargó a su agencia publicitaria el diseño de un personaje entrañable que encarnara el espíritu de las fechas navideñas. El resultado fue una representación de Santa Claus vestido con los colores rojo y blanco, los colores del refresco que ha durado hasta nuestros días. Cada año vemos más esa figura de Papá Nöel con esos colores subiendo  a nuestras azoteas o colgado de una ventana.

Junto al famoso refresco la otra gran referencia del modelo cultural norteamericano es la empresa McDonald. El escritor y periodista Vicente Verdú cuenta en su ensayo “El planeta americano” que “Desde los años sesenta McDonald requiere a sus establecimientos la exhibición de una bandera nacional y una placa con la figura de un águila que porta en su pico una cinta con la leyenda: McDonald,s The American Way. Ronald McDonald, un personaje que salía en la televisión interpretado por William Scott en 1967, era identificado por el 97% de los niños norteamericanos, en segundo lugar después de Santa Claus”.

Quizá en Canarias se imponen de forma más fácil que en otros lugares los modelos culturales que impone la Globalización. Manuel Alemán supo explicar muy bien las causas de esta especie de gusto por lo foráneo que suele desplazar a lo nuestro. En “Psicología del hombre canario” Manuel Alemán planteaba que “El Mimetismo es una postura imitativa de las formas exteriores. Es un mecanismo de defensa promovido desde la lucha por la existencia, desde la necesidad de sobrevivir. Todos los pueblos dominados han sufrido este fenómeno de ‘infancia psicológica’, convirtiéndose en pueblos imitadores para así, en la seguridad del ‘padre’, paliar la incertidumbre de su inconsistencia. Y este es el caso de Canarias. Parece como si el temor al padre, en nuestro caso Castilla-Europa, le impulsara a imitarlo para así evitar su enfado y su amenaza.” Alemán hablaba de la influencia de Castilla y Europa, pero 30 años después de la publicación de su obra está claro que Estados Unidos es uno de los principales orígenes de ese modelo cultural que se intenta imponer junto al pensamiento único.

La Navidad es un buen momento para rebelarse contra esas imposiciones y el consumo puede ser uno de los caminos. Si los Reyes Magos (o, cada vez más, el Papa Noel), traen a nuestros hijos regalos que tienen que ver con nuestra cultura como libros de literatura infantil de Pepa Aurora o Isabel Medina, juguetes didácticos que hablan de nuestra historia, juguetes hechos con material reciclado en lugar de productos “made in China”, si aprovechamos esa costumbre de regalar y le damos la vuelta, podemos contribuir a tener unas navidades más respetuosas con nuestra cultura. Si además son juguetes no bélicos y no sexistas, contribuimos a realizar una educación en valores.

Ahora que estamos hablando de la Navidad y la identidad es bueno recordar que fue precisamente el día de Navidad de 1937 cuando se estrenó “Sombra del Nublo”, el himno de Gran Canaria. La canción creada por Néstor Álamo (que firmó con el seudónimo Fulken) fue interpretada por Josefina de la Torre durante la celebración de la Fiesta Pascual de Gran Canaria en el teatro Pérez Galdós. El espectáculo “Estampas canarias” incluía una representación de un belén canario. Las ropas de los artistas fueron diseñadas por Néstor Martín Fernández de la Torre, que no dudó en impregnar su trabajo de elementos de la identidad canaria. Durante las funciones que llenaron el Pérez Galdós las fechas navideñas de 1937 se escucharon canciones como “La Peregrina”, “el Arrorró” o “Santo Domingo”. La prensa de la época recogía que a una de las representaciones acudieron casi todos los 500 turistas del vapor alemán Milwaukee que esos días estaba en puerto de la capital.

En 1968, cuando defender la identidad canaria podía costar la prisión, Agustín Millares escribió el poema “La tierra que me llama”. Decía el poeta grancanario: “No para verme enterrado/ eché raíces aquí/ la tierra donde nací/ sino para ser árbol/ que, sin dejar su raíz/ se beba el aire más alto./ Hoy me tiene sin cuidado/ lo lejos que pueda ir/ la luz del día buscando./Aun con los ojos cerrados,/aquí vendría a morir./(La isla me estará llamando)./Eché raíces aquí”. Defender nuestra cultura frente a modelos importados no es renunciar, como dicen los versos del poeta, a “beber el aire más alto”. Se trata de eso que también decía una canción de Pedro Guerra: “Soy de un país, soy de aquí, de donde el mar llega al final de cualquier calle. Soy del mundo desde aquí”.

Con el belén de Arena en Las Canteras, los Autos de los Reyes Magos en Agüimes, Gáldar o La Aldea, con los mazapanes, almendras y turrones de Tejeda, la feria de artesanía y el belén en San Telmo y muchísimos más en distintos rincones de Gran Canaria o la noche mágica de Reyes cada 5 de enero, así vamos viviendo tradiciones y nuevas costumbres. Y seguramente miles de turistas que prefieren pasar las navidades aquí antes que en sus fríos países, disfrutan estos días de todas esas estampas de la navidad canaria que les podemos ofrecer, igual que hicieron aquellos 500 alemanes que en 1937 fueron al teatro Pérez Galdós a ver el espectáculo “Estampas canarias”. Se trata de nuestra aportación a una Globalización en positivo, donde cada pueblo tiene su cultura y su identidad sin necesidad de ser asimilados por un modelo único impuesto desde el exterior.
 
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POR UN TURISMO SOSTENIBLE

Antonio Morales Méndez
. Presidente del Cabildo de Gran Canaria
 
Los pasados 10 y 11 de diciembre se celebró en el sur de Gran Canaria el III Foro Internacional de Turismo Maspalomas Costa Canaria. Fue una nueva oportunidad para reflexionar sobre el turismo y para conocer las tendencias del sector en distintos países del mundo. Canarias tiene mucho que enseñar y bastante que aprender porque, como apunté en la inauguración, nuestras islas fueron un foco de atracción internacional antes de que naciera el fenómeno social del Turismo.

Primero fueron los clásicos los que se referían a nuestras islas como un lugar idílico, de una naturaleza tan especial y única que servía de descanso a los héroes. Canarias era el lugar donde se acababa el mundo conocido: las Islas Afortunadas, los Campos Elíseos, el  Jardín de las Hespérides o el mito de la Atlántida.
 
De la imaginación se pasó a los hechos. Hay bibliografía de sobra que demuestra que Canarias fue un sitio de atracción mundial antes incluso de que existiera la palabra Turismo. Aventureros y navegantes curiosos se acercaron a este archipiélago. En su libro “El Almirante de la Mar Océana”, publicado por el Cabildo de Gran Canaria, el que fuera cronista de esta isla Néstor Álamo, cuenta la presencia de Cristóbal Colón en Gran Canaria. Néstor Álamo también investigó y documentó  la estancia en 1499 de Américo Vespucio en Las Palmas de Gran Canaria.

En el siglo XIX científicos europeos, sobre todo ingleses, visitaron Canarias para profundizar en sus trabajos sobre Geología, Astronomía o Medicina.  Figuras como Charles Lyel, autor de Principios de Geología, citan en sus obras las investigaciones que hicieron en esta tierra. Otro de los científicos más célebres de la historia, Charles Darwin, vino a las islas, pero las autoridades no lo dejaron entrar por temor a que los pasajeros del barco estuvieran contaminados del cólera. Lo contó el propio Darwin en su Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo: “El 6 de enero llegamos a Tenerife, pero se nos prohibió desembarcar, por temor de que lleváramos el cólera; a la mañana siguiente vimos el sol tras el escarpado perfil de la isla de Gran Canaria e iluminar súbitamente el pico de Teide, en tanto las regiones más bajas parecían velas en nubes aborregadas”.

En 1915 se constituyó en Las Palmas de Gran Canaria la “Sociedad Fomento y Turismo”. Sus objetivos eran: “propagar las excelencias del clima de nuestra isla y sus imponderables bellezas, procurar la atracción de forasteros y transformar a Las Palmas de Gran Canaria en una gran población, culta y entretenida”. La Sociedad Fomento y Turismo fue disuelta en 1928, pero en julio de 1934 se creó el Sindicato de Iniciativas y Turismo.

Domingo Doreste (‘Fray Lesco’), Federico León, Domingo Cárdenes y los hermanos Néstor y Miguel Martín Fernández de la Torre fueron los impulsores de lo que hoy se llama Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria. Las aportaciones de Néstor al Sindicato de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria fueron fundamentales en sus primeros años y seguramente lo hubieran seguido siendo si no llega a ser por la temprana muerte del artista en 1938. Escribió Néstor Martín Fernández de la Torre: “El turismo lo entiendo como una grande y compleja industria que ha de desarrollar el país entero. Si no recobramos y acentuamos nuestra personalidad, nada podremos ofrecer al turista que le halague y satisfaga. Dentro de un estilo netamente canario, tenemos que revalorizar todo lo nuestro, sea moderno o tradicional. De otro modo seremos suplantados por el industrial o por el comerciante de fuera, como hoy pasa a nuestros ojos”.

El periodista Michel Jorge Millares ha publicado varios trabajos en los que reivindica la figura de Néstor Martín Fernández de la Torre como la del primer artista que supo ver la isla de Gran Canaria como un producto turístico y que, además, puso en valor la cultura, la identidad, el paisaje y la naturaleza como elementos fundamentales que había que cuidar si queríamos apostar por la industria turística. Coincidimos con Michel Jorge  en que Néstor Martín Fernández de la Torre se adelantó en Gran Canaria al papel que unas décadas después jugó en Lanzarote otro artista universal: César Manrique. El artista lanzaroteño escribió en 1979: “hay que defender a toda costa a este fascinante planeta en donde nos ha tocado vivir. Si les puede servir de enseñanza las obras realizadas por mí, respetando profundamente cada latitud de la tierra, con sus propios materiales, con sus tradiciones y agregando lo más sabio del progreso, sin romper la armonía del ambiente”.

Cuando en mayo de este año presentamos ante los ciudadanos nuestro proyecto para gobernar el Cabildo de Gran Canaria,  ya hablamos de nuestra apuesta por un turismo ecológico. El pasado mes de octubre celebramos los 40 años de la fundación del Patronato de  Turismo de Las Palmas (nació como un organismo de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura). En el acto de reconocimiento a las muchas personas que durante estas cuatro décadas trabajaron y colaboraron con el Patronato recordé  nuestra apuesta por un turismo sostenible. Decía entonces que los turistas que nos visitan son cada vez más estrictos a la hora de demandar calidad medioambiental. Por eso defendemos una propuesta de ecoisla, donde el desarrollo esté íntimamente ligado al respeto a la naturaleza. Debemos tomar conciencia del territorio como un recurso frágil y plantear su protección estratégica como un valor ecológico. La planificación urbanística debe adaptarse a la realidad climática, paisajística y cultural. No puede ser el instrumento para la especulación pura y dura al que se ha recurrido tantas veces.

Mientras en Francia se desarrollaban los primeros actos de la cumbre del  Clima de París, en mi intervención en el III Foro Internacional de Turismo Maspalomas Costa Canaria, en la mesa redonda: “El equilibrio ambiental, económico y social en las islas turísticas” planteé en voz alta algunas preguntas. Una de ellas fue si el sol, las playas, la seguridad…son suficientes garantías para el futuro del turismo en Gran Canaria. Yo creo que no.

En el debate en Maspalomas recordé que, desgraciadamente, los indicadores medioambientales, sociales y económicos de Gran Canaria no son como para tirar voladores. Somos los primeros en emisiones de CO2, en consumo de territorio y en cifras de paro y pobreza. Esta isla demanda urgentemente alternativas económicas viables y fiables: propuestas de desarrollo social  y económico innovadoras. Y de obligaciones morales. Estamos agotando los recursos naturales a un ritmo endiablado. Y se nota más en un territorio insular limitado. Cada español necesita actualmente para satisfacer sus necesidades unas 5,3 hectáreas y solo dispone de 1,8 Ha; en Gran Canaria mucho menos: apenas llegamos a 0,1 Ha por habitante. Crecer ilimitadamente es imposible y por lo tanto tenemos que mirar a nuestra naturaleza más cercana para generar energía, para comer, para beber, para respirar… para vivir.

Por ello insistí en que debemos  avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible tal y como nos lo advierte la comunidad científica internacional (y la nuestra, también). Tenemos que trazarnos objetivos que nos lleven a conseguir una isla ecohabitable, sustentada en el equilibrio entre la sociedad, la economía y el medio ambiente. No podemos volver a caer en el desarrollismo. No podemos volver a la senda de la desregulación sin más. No podemos demonizar a la moratoria como la causante de los males que nos aquejan.

Igual que la economía internacional se diversifica y los sectores se van especializando, debemos ir más allá del tradicional turismo de masas que busca sol y playa (o, para ser más exactos, sol, piscina y restaurantes con el estandarizado modelo del todo incluido en el que el visitante ve exactamente lo mismo si está en Canarias, en el Caribe o en el norte de África). Frente a ese modelo apostamos por uno propio, estamos hablando del turismo ecológico, el turismo verde, el turismo cultural, el agroturismo, el astroturismo y muchas otras variables sustentables que deben ser un reclamo para un público potencial cada vez más exigente con la preservación del medio. Sin renunciar, por supuesto, al atractivo de nuestras playas.

Nuestra postura no es una defensa numantina y solitaria. Estamos en la línea en la que va la comunidad internacional. Afortunadamente, más allá de la satisfacción de algunos o las críticas de otros, la cumbre de París vuelve a traer a la agenda política la preocupación por los efectos del Cambio Climático. Antes del acuerdo que se logró el pasado fin de semana en la capital francesa, en este mismo medio yo anunciaba que el Cabildo diseñaría un Plan Insular de Adaptación y Mitigación del Cambio Climático 2016-2050 que se encargaría de coordinar políticas en la isla y en los municipios para aminorar los efectos del calentamiento global.

Esa apuesta por el máximo respeto a la naturaleza es un envite por el futuro, pero también es un reconocimiento a los que defendieron ya esta idea en el pasado. Porque tanto Néstor Martín Fernández de la Torre como César Manrique supieron ver con algunas décadas de antelación, los peligros de apostar por un turismo que no valore nuestro paisaje, nuestra cultura y nuestra identidad. En eso estamos desde el gobierno del Cabildo de Gran Canaria.
 
MÁS FÓSILES Y MENOS RENOVABLES
 
Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria 
 
El Partido Popular es perfectamente consciente de que los expertos y la ciudadanía española consideran a las renovables como una de la armas estratégicas para combatir el cambio climático. No es una casualidad entonces que los cargos políticos de ese partido – incluso aquél al  que su primo le aconsejaba que no le prestara mucha atención- anden desgañitándose en esta campaña electoral defendiendo las energías limpias y llamando a la lucha contra el calentamiento global. Y anunciando, claro, que va a bajar el precio de la factura de la luz. Pero no es más que una pura estrategia electoralista. Ni lo sienten, ni lo creen, ni piensan cumplir con lo que están diciendo. Es su estilo. Pretenden engañar, una vez más,  a una parte del electorado sabiendo que se trata de un ansia colectiva. La realidad es que durante estos cuatro años el ministro Soria y el Gobierno de Mariano Rajoy no han dejado de atacar sin tregua a las energías renovables. Durante esta legislatura han dirigido sus políticas a hacerle el mayor daño posible. Empezaron suprimiendo las primas a las energías limpias mientras mantenían las del carbón, las nucleares o las del gas; frenaron el autoconsumo, antesala de la democratización de la energía, inventándose un impuesto al sol disuasorio; eliminaron con carácter retroactivo las primas concedidas a plantas solares  y eólicas, creando una inseguridad jurídica sin precedentes para el Estado que en estos momentos tiene varias decenas de pleitos internaciones en su contra; inventaron un sistema tarifario que prima el consumo y penaliza el ahorro y la eficiencia y aprobaron fórmulas que garantizan  las ganancias de las eléctricas y la financiación del déficit tarifario en detrimento de los consumidores.

Las medidas que ha adoptado el Gobierno popular han hecho un daño tremendo, en algunos casos irreversible, al sector renovable y han mantenido el papel del oligopolio de Unesa, la patronal de las eléctricas. Y los resultados están a la vista. En el último periodo, las eléctricas que operan en España han incrementado su margen de beneficios en un 30% al amparo de la desaparición de la tarifa de último recurso (TUR)- otro de los inventos del ministro Soria- lo que ha hecho que los márgenes brutos aumentaran a su favor entre tres y cuatro euros MWh en este ejercicio en relación con el anterior. El beneficio de las tres grandes eléctricas –Endesa, Iberdrola y Gas Natural- ha sido en el último año de 7.100 millones de euros mientras que el recibo de la luz - según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia- se ha encarecido para las familias y las empresas españolas en un 83,2%, desde el año 2003 hasta ahora. Y será más en los próximos meses dado que el Ministerio de Industria y Energía cometió errores de bulto en el procedimiento del cambio tarifario y tendrá que refacturar la luz, tras un fallo del Tribunal Supremo, en 13 millones de hogares con un coste adicional, que pagaremos todos, de 280 millones de euros. Una chapuza de la que sale de nuevo de rositas el ministro del ramo. Solo en los últimos cuatro años, de 2011 al 2015, la factura eléctrica de todos los consumidores se ha incrementado en un 10,23%, mientras nos han dicho todo el tiempo que la factura de la luz bajaría.

Para Facua-Consumidores, el recibo de la luz ha subido de enero a julio en España en un 11,4%, pasando la factura media de 69,27 euros a 77,14 euros (7,87 euros mensuales más). Las grandes eléctricas españolas, mientras tanto, han ganado en este mismo semestre unos tres mil millones de euros. De las grandes compañías la que más ha hecho caja en este año ha sido Iberdrola, que no parece conformarse ya que la CNMC le ha impuesto una multa de 25 millones de euros por manipular el mercado eléctrico en el año 2013. Según Competencia, Iberdrola, que controla el 40% de la energía hidráulica en España, manipuló el agua embalsada para subir el precio en 10 millones de hogares. Un impacto para los consumidores de 105 millones y una ganancia para la eléctrica limpia de polvo y paja de 21, 5 millones.

Para colmo, según Somos Eólicos.com, el mes de noviembre, mientras se celebraba la Cumbre del Clima, con gran entusiasmo por parte de Rajoy, ha sido el de la electricidad más cara y mas sucia desde el comienzo de la crisis de 2008, incrementándose la generación con combustibles fósiles en un 31,2% y las emisiones de CO2, en un 38,2%.  El carbón por tercer mes consecutivo  se sitúa como la primera tecnología del sistema, con una cobertura de la demanda del 23,4%, seguida por la nuclear (20,3%) y la eólica (18,9%).A pesar de todo, la eólica ha tenido un efecto reductor en el precio medio mensual del mercado eléctrico de 12 euros. Es decir, que si los 23.000 MW de potencia eólica  instalada no hubieran estado allí para transformar el viento en electricidad, el precio del pool hubiese sido 12 euros más alto. También el último informe Solar Power Europe sostiene que España, después de ser vanguardia, se ha colocado a la cola de inversiones  en fotovoltaica junto a Bulgaria y la República Checa.

Y mientras esto sucede, mientras las eléctricas ganan cada día más y los usuarios vemos también encarecer nuestros recibos, mientras se hacen trampas que solo derivan, cuando se les coge, en meras multas sin responsabilidad penal alguna… las empresas de renovables tienen  que salir a buscarse la vida fuera de España o se hunden. Antes de la crisis, y de los recortes, España era el país más atractivo para los inversores en energías verdes, siete años después, y tras varias rondas de ajustes, se desploma hasta el puesto 22, según un informe de E&Y. Han desaparecido centenares de empresas que operaban en el sector de las renovables, se ha perdido uno de cada tres empleos y más de cincuenta mil trabajadores han pasado a engrosar las listas del paro.

Es lo que le ha sucedido a Abengoa. Más allá de sus  métodos, muy parecidos en las marrullerías a los de las eléctricas – eran unos hachas en lo de las “puertas giratorias”- lo cierto es que la empresa de los Benjumea se convirtió en una referencia mundial en energías limpias e innovación hasta el punto de que Barack Obama se refirió a ella como ejemplo empresarial. Pero tuvo la osadía de enfrentarse al Gobierno del PP , acusarlo de apropiarse de los bienes y los derechos de los inversores al suprimir las primas a las energías limpias y denunciarlo ante la corte de arbitraje. Hoy siguen sosteniendo que ha sido la banca y el partido de Rajoy los culpables de su crisis ya que el cambio de normativa sobre renovables les supuso las pérdidas de un 35% de sus beneficios. Su caída arrastrará igualmente a miles de trabajadores y a centenares de pequeñas y medianas empresas.

Como pueden observar, unos van como una tralla ganando más cada año y otros desaparecen, al tiempo que España sigue gastándose anualmente más de 42.000 millones de euros en comprar combustibles fósiles en países conflictivos y desequilibrando nuestra balanza comercial, cuando disponemos de viento y sol suficiente para generar energía limpia e inagotable. Y además más barata y con mayores rendimientos. La tecnología energética más barata del mundo. ¿Ustedes lo entienden? Yo sí.

Para Jeffrey Sachs, el freno al cambio climático pasa porque los gobiernos se independicen de los poderosos “lobbies” energéticos. Para este asesor especial de la ONU es triste y vergonzoso que España dejara de ser líder en energía solar por sus políticas de recortes “cuando podría ser un líder global de la alta tecnología energética”. Considera una gran pena la crisis de Abengoa y sostiene en El Mundo que “sería deseable que España se recobrara de la crisis a través de su potencial liderazgo en tecnología punta para el desarrollo sostenible. España es una llave inevitable entre Europa y África y hace apenas una década se hablaba de un modo de producción masiva de energía renovable que conectaría el viento y el sol de España y el norte de África para abastecer al norte de Europa. Una idea magnífica que los políticos han desestimado”.

Al igual que afirmaba hace unas semanas Greenpeace para Canarias, la universidad de Stanford acaba de asegurar que España puede ser cien por cien renovable en 2050, con un mix de un 51% solar, 35% eólica y 12% hidráulica. Es el futuro que nos quieren cercenar mientras nos engañan con el mensaje de que defienden las renovables.

Y es que no hay  nadie que piense lo contrario, salvo el ministro Soria, Rajoy, su primo y el PP. Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, que no es sospechosa de ecologista precisamente, escribió la semana pasada en El País que hay que subir los impuestos a los combustibles fósiles para disuadir de su consumo; que hay que aplicar “gravámenes similares al carbón, al gas natural y a otros productos derivados del petróleo”. La Agencia Internacional de Energías Renovables también acaba de hacer público un informe en el que dice que se podrían generar 24 millones de puestos de trabajo en el mundo si se duplicara la instalación de fuentes limpias. Asegura que hay que ir a por las renovables para sustituir a las fósiles duplicando la inversión. Pero los políticos del PP de la mano de los “lobbies” lo han desestimado.