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¡Una FP a la vasca!

  • Published in Educación

ImageLuis Campos, vicepresidente segundo y portavoz adjunto de Nueva Canarias

probable, que si miráramos al conjunto de los territorios que hay en España, la mayoría coincidamos en que Euskadi es uno de los referentes en muchas áreas a la hora de desarrollar políticas. Siempre he dicho que nada es casual. El hecho de liderar muchos de los listados positivos, como en calidad educativa, políticas sociales, actividad económica; y de estar a la cola en los negativos, como en el desempleo, desigualdad, pobreza y más; es claramente una consecuencia directa del desarrollo continuado de unas políticas bien orientadas. Es curioso observar que, en Canarias, la situación es la inversa, líderes en datos negativos y en el pelotón de cola de los positivos.

 

Para que no digan que uno solo emite críticas al señor Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, ahí va el reconocimiento expreso sobre una decisión que creemos es de las más acertadas en su mandato. Mirar hacia los que lo hacen bien y acudir al País Vasco al principio de la legislatura. En esa visita pudo comprobar, de primera mano y entre otras cosas, la importancia capital que, desde aquellas tierras, se da a la educación, en su conjunto, y a la Formación Profesional (FP), de manera especial. Lástima que no aprendiera mucho más de aquella visita.

La semana pasada, tuvimos la oportunidad de conocer, de primera mano, dicha experiencia. En un acto organizado por la Consejería de Educación del Ejecutivo canario, asistimos a la Jornadas de Formación Profesional Canarias – Euskadi. Excepcional es la palabra con la que podríamos definir lo que fuimos descubriendo y aprendiendo a lo largo de las mismas.

No se trata de pensar que todo lo que se hace fuera es mejor que lo que impulsamos aquí, ni de denigrar nuestro nivel educativo. Experiencias muy positivas también tenemos en Canarias, en ocasiones impulsada por las esferas políticas y, las más de las veces, por el propio profesorado. Pero cuando descubres como se trabaja y se planifica por allá, es justo reconocer que debemos dar un salto cualitativo en la orientación de nuestra FP y cuantitativo en cuanto a la financiación y recursos destinados a la misma.

Entender porqué lugares como Alemania, o el caso que hoy analizamos, entendieron desde hace mucho tiempo que la FP debe tener un lugar destacado y prioritario en la educación, frente a la concepción que tuvimos durante décadas en Canarias y aún hoy persiste en muchos sectores de nuestra sociedad. Aún hoy se percibe esta opción como la de aquellas personas que no están cualificadas para dar el salto al mundo universitario. Una visión absurda, denigrante y que refleja que no han entendido nada.

Pero para entender el éxito en esta materia en Euskadi es necesario analizar los pasos que han contribuido al mismo. En primer lugar, partir de una premisa esencial y que, a pesar de su obviedad, no se suele tener en cuenta: cuando algo se considera importante, lo esencial es darle la importancia que merece. Allí sí lo entendieron, por eso cuentan con una viceconsejería de Formación Profesional. A partir de ahí es más sencillo entender todo lo que viene detrás.

Una clarísima conexión en el binomio empresa-centros educativos, absolutamente esencial en este campo. Esto implica tener un empresariado claramente comprometido con el proceso formativo de los chicos y chicas que terminarán formando parte de sus empresas. La FP dual cobra sentido en sociedades como la vasca, donde la empresa se involucra en el aprendizaje del alumnado, a través de las prácticas en sus sedes.

Y al mismo tiempo, estas mismas empresas, la mayoría pymes, pueden acceder a unos centros educativos adaptados a las nuevas tecnologías. Y por tanto, ahorrarse en las etapas iniciales la inversión en maquinaria, hasta tener una cierta masa crítica de facturación que lo haga viable. Parece sensato, pero mientras tengamos que ver noticias como la que recientemente leíamos en la prensa, sobre el estado de los ordenadores del Instituto Joaquín Artiles de Agüimes,  parece difícil que sea una realidad en Canarias.

Otro aspecto esencial es la flexibilidad y la capacidad de adaptación de los centros de FP al entorno y a la demanda. Para eso los dos pasos anteriores son esenciales. Una clara apuesta de la administración y una potente conexión con el mundo empresarial. A partir de ahí, nos mostraban, como eran capaces de poner nuevos ciclos en solo tres meses, desde que aparece la necesidad y la oportunidad de generación de empleo. Aquí continuamos reproduciendo ciclos, año tras año, a pesar de la sobresaturación en algunos sectores y obviando la mayoría de las veces, determinadas oportunidades que surgen, por esa falta de flexibilidad. Lo peor en ocasiones, es que ni siquiera tenemos la capacidad de detectar dichas oportunidades.

Entendieron también que era necesario dar más autonomía al profesorado, para lo cual se les exigía también una predisposición al cambio y a formarse. También es cierto que esto es más fácil de conseguir cuando los proyectos son estimulantes, los recursos adecuados, los planes de formación del profesorado continuos y constantes y el reconocimiento a la labor docente permanente.

Decíamos antes que sus centros están adaptados a las últimas tecnologías, pero han ido mucho más allá. Creando nuevos diseños pedagógicos en sus aulas, convirtiéndolas en entornos más amables y atractivos. Dando una alta autonomía también al alumnado, responsabilizándolo de su proceso de aprendizaje desde el primer momento.

Por supuesto, todo lo anterior solo es posible con una correcta financiación. En esto también nos llevan ventaja. En Canarias lamentablemente, el incremento para el conjunto de la educación, no sólo la FP, fue del 1,1% en el presupuesto del 2016. Muy lejos del objetivo aprobado en la Ley Canaria de Educación de alcanzar, antes del 2022, el 5% del Producto Interior Bruto (PIB). Desde su aprobación, en septiembre de 2014, hemos gastados dos balas presupuestarias. Y no sólo no hemos avanzado hacia ese objetivo, sino que cada año nos hemos alejado del mismo. Este año una décima más, situándonos en el 3,37% del PIB.

Pero me van a permitir que les dé mi opinión sobre lo que realmente marca la diferencia y creo que es el éxito de la FP en Euskadi y en muchas otras áreas. Lo más revelador de las distintas intervenciones que pudimos escuchar en estas jornadas monográficas, no fue la financiación, ni la interconexión entre empresa y centros educativos, unos centros ultradotados, ni siquiera el importante papel que se le otorga al profesorado. Para mí lo más importante fue descubrir que lo absolutamente prioritario para ellos, fue definir el modelo de país. A partir de ahí viene el resto, el diseño, la financiación y todo lo demás.  Me sirvió para recordar que, da igual la fuerza con la que sople el viento, que si no tengo claro a dónde quiero ir, no podré orientar las velas en la dirección correcta. Les recuerda en algo a la actual  Canarias?