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¡Qué pena…!

  • Published in Cultura

Colectivo Harimaguada

{mosimage}Insuficientes deberán parecerles los atentados a los que vienen sometiéndonos, que no bastándoles con su complicidad en haber terminado con el empleo, con la devaluación de la educación a niveles insospechados, con arrasar con los servicios sociales básicos, con mutilar nuestros derechos hasta prostituir la Constitución, (...)

(...) poco parecerá al gobierno de Canarias esta depresión económica y salarial, en su dictadura mercantil de precios al alza para sueldos a la baja del universo archipielágico del paro, para que el envenenado aguijón de la Ley Mordaza, con ambición de avanzadilla en nuestra Comunidad, se cebe cargando contra uno de los medios de comunicación más populares de las islas: Radio San Borondón.

La emisora de radio del Centro de la Cultura Popular Canaria, cuyos micrófonos, nuestros micrófonos, siempre abiertos a colectivos y personas que tienen algo que decir, pretenden silenciar, se enfrenta desde hace tiempo al peor de los enemigos, la incertidumbre, un cazador agazapado y bien armado que la acecha disfrazado de demanda institucional, del que seremos presa todos.

Muy graves son los más de cien mil euros de multa y el cese de las emisiones, que lo son mucho, pero más grave es el atentado contra el derecho a la expresión que significa. Este corderito esconde un lobo feroz que lo único que pretende es silenciar el único medio que no le sirve. Clausurar Radio San Borondón es callarnos a todos y cada uno de nosotros, acallar las voces críticas y a los poetas, y a los músicos, y a las asociaciones culturales, juveniles, vecinales… y múltiples colectivos para los que es canal de expresión. Un corderito que pretende dejarnos mudos pero siempre en nombre de la legalidad.

No importa que no suponga interferencias en las ondas, porque las peligrosas son las que produce en los cerebros de los miles de oyentes que conectan diariamente y que comprueban que Radio San Borondón es una vía excelente para la libre expresión ciudadana. No pueden seguir permitiendo semejante emisión descontrolada de opiniones; ya se sabe lo peligrosas que son las personas que piensan y poseen criterio propio, ya se sabe el potencial revolucionario que entrañan y la amenaza que suponen para el equilibrio del sistema, y eliminar ese riesgo ahora mismo es esencial para el perfecto desarrollo del programa y sus intereses.

Con este estado de cosas, y ya que el mantenimiento de la emisión de la programación de cadena de radio no supone obstrucción ni molestia para la propagación de las ondas de ninguna otra emisora, desde el Colectivo Harimaguada, denunciamos que continúe el hostigamiento institucional contra Radio San Borondón, porque significa silenciarnos como ciudadanas y como colectivo, y la clausura de un espacio comunitario cultural de encuentro y debate.          

Qué pena que sea el miedo el que sigue moviendo el mundo…